Formación que abre horizonte en Comayagua, Honduras
Ely Daniela Rivera
Docente Instituto Marista La Inmaculada Honduras
En el marco de esta actividad participaron 27 docentes y 4 directivos, reunidos con el deseo de aprender y de mirar con honestidad lo que ya hacemos —con amor por los estudiantes— para hacerlo cada vez mejor y con mayor intencionalidad. En este primer tramo, la formación fue acompañada por Idalia Ramos, coordinadora de la Comisión Provincial de Educación, quien ayudó a poner en palabras algo que se fue haciendo evidente durante las jornadas: la acreditación no es solo un trámite, sino una oportunidad de crecimiento para todos.
El objetivo que nos guía va más allá de cumplir una etapa: buscamos revisar, fortalecer y renovar el Proyecto Educativo Institucional, para que sea más coherente y más fiel al carisma marista que nos inspira. En ese horizonte también está el deseo de seguir integrándonos, paso a paso, como parte viva de la Provincia Marista de América Central, caminando en comunión con una misión compartida.
Durante la jornada, el Paradigma Sociocognitivo Humanista se comprendió en palabras sencillas: educar poniendo a la persona en el centro. Acompañar procesos, formar integralmente, mirar al estudiante más allá de los contenidos. En clave marista, esto significa presencia cercana, paciencia en los ritmos, confianza en la vida que crece, y una educación que busca formar mente y corazón.
De la mano de esa mirada, el Modelo T de planificación curricular dejó un aprendizaje muy práctico: planificar con claridad, integrando de forma intencional lo que el estudiante debe saber, lo que debe aprender a hacer y las actitudes que queremos cultivar. No se trata únicamente de “dar una clase”, sino de construir experiencias de aprendizaje coherentes con lo que soñamos para nuestros alumnos.
Quizá el momento más significativo fue un descubrimiento compartido: entender, como equipo, que este camino no viene a añadir carga, sino a ordenar y dar sentido. Y con esa comprensión, también apareció un sentir humano, real, propio de quien se toma en serio la misión educativa:
“Llegamos con mucha emoción y, hasta cierto punto, con temor; pero nos vamos con expectativa por cómo iremos evolucionando y con el recordatorio de por qué educamos”.
Ahora el paso inmediato será organizarnos en grupos internos para reunir evidencias y revisar prácticas pedagógicas, especialmente en el diseño curricular. La próxima visita de acompañamiento será en abril, realizada por el Hermano Gerardo Munguía e Idalia Ramos. Será un momento importante para seguir consolidando lo iniciado e involucrar cada vez más a toda la comunidad educativa.
En el Instituto Marista La Inmaculada creemos que los caminos que valen la pena empiezan así: con apertura, con humildad y con fraternidad. Cuando una comunidad educativa se detiene a mirar, aprende y se ordena, también renueva su esperanza. Y esa esperanza —vivida con sencillez— es ya una forma de educar al estilo de Champagnat.