HNO. AMARO GONZÁLEZ DÍEZ HASTA EL FINAL
Hno. Máximo Blanco
Provincial de Compostela
El 29 del mes de agosto pasado recibimos la triste noticia de la muerte de nuestro querido Hno. Amaro. Con mucho gusto ofrecemos a nuestros lectores de Estrella del Mar las palabras del H. Provincial de la Provincia de Compostela, el H. Máximo Blanco en su funeral.
“Queridos Hermanos maristas, familiares, celebrantes, amigos todos, bienvenidos a esta celebración y gracias por estar aquí.
Nos reunimos para esta celebración y lo hacemos convocados por la vida de nuestro H. Amaro, que se ha asociado definitivamente al misterio pascual. Como él, y en Cristo, todos morimos y resucitamos, y todos estamos llamados a la Vida.
El H. Amaro González Díez fallecía el día 29 de agosto de 2026 a los 76 años de edad y 58 de Profesión Religiosa. Tras poco más de un año de pasar mucho tiempo en el hospital con diversas enfermedades.
Nació en Selga de Ordás (León) el 06 de enero de 1950. Ingresó en el Juniorado de Carrión de los Condes en 1963. Realizó el Noviciado en Pontós (Gerona) en 1967. Hizo sus primeros Votos en Pontós (Gerona) en 1968. Y realizó la Profesión Perpetua en Guatemala en 1974.
Ejerció su misión y actividad apostólica en los siguientes lugares: El Salvador-Liceo Salvadoreño, El Salvador-Santa Tecla Champagnat, Miranda de Ebro, Carrión de los Condes, hasta aquí casas de la Provincia Marista de América Central. A partir de 1993 se pasa a la Provincia Marista de León y está en: León-San José, Lugo, Tui, Santiago de Compostela, Roxos, Villamanín y León (Residencia Champagnat).
Amaba Compostela y América Central, cualquiera de los dos lugares fue su Provincia, se sentía a gusto con personas de los dos lugares, nunca rompió lazos. Se adelantó a la familia global marista de la que ahora hablamos.
Quiero resaltar del hermano Amaro la impresión general que me queda de alguien fiel a la institución marista. Podía hacer propuestas distintas, hasta críticas, pero al final decía “lo que tú quieras y decidas”. Y sabía que Amaro iba a cumplir lo que se le mandaba.
Coincidí con él en comunidad por el año 2000 en el colegio San José de León. Estaba con los internos y daba clases de matemáticas. Todo el día en medio de los alumnos e internos. Durante los recreos, por ejemplo, jugaba con ellos o se metía en sus círculos de conversación. Recuerdo que alguna vez le llamé la atención, en buen plan, porque iba todo sudado a la clase después del recreo por haber estado jugando a baloncesto. Gozaba estando en medio de los alumnos. Otra anécdota suya famosa de aquellos años y con la que quedó toda su vida, es que celebrábamos el martirio de los hermanos asesinados en los campos de refugiados de El Zaire y el lema del cartel era “Amaron hasta el final”. En los carteles por el colegio manos misteriosas borraron la n y decía entonces el lema del cartel: “Amaro hasta el final”. Cuando le propusimos castigar a algunos alumnos dijo él: dejadlo que es una chiquillada. Era querido por los alumnos.
Junto a sus cualidades deportivas (aunque un poco excesiva su pasión por el Real Madrid) como no hablar de sus cualidades musicales. Tocaba el acordeón, el órgano, …se prestaba con agrado a amenizar tanto las fiestas como las celebraciones religiosas. En las fiestas o concentración festiva, si él estaba, sonaba el acordeón de Amaro.
Aunque para crear buen ambiente no necesitaba los instrumentos musicalaes pues era un gran conversador. Le gustaba charlar con todos y eso era distendido para la comunidad, ayudaba a hacer comunidad. Charlaba sin mirar el reloj.
Cuidaba los lazos familiares, estaba orgulloso de su familia, de su sobrino Jesús como sacerdote y como obispo. Cuando salí en prensa lo difundía entre los hermanos.
¡Excelente persona, compañero y Hno. Marista! Un hombre, un marista, como nos quiso el Padre Champagnat.
Descanse en paz. Ahora, todos sus amigos, sus familiares y Hermanos Maristas sentimos su pérdida. Nos queda el orgullo de haber convivido con él. Nos queda el consuelo de haber gozado de su gran sentido religioso y fraterno. Que imitemos su ejemplo y le tengamos siempre en nuestro recuerdo. Pero, a la vez, nos sentimos agradecidos y orgullosos de haber compartido camino con una persona como Amaro. Ha sido un regalo de Dios haberlo conocido y acompañado en el camino de su vida.
Acción de gracias
Gracias a todos, amigos y Hermanos, por esta celebración y por el testimonio orante y esperanzado. Gracias en nombre de toda la familia, de la Comunidad Marista de esta Residencia y de la Provincia Marista Compostela.
Gracias, a quienes más habéis querido y expresado cariño al Hermano durante su vida, y especialmente agradecimiento al personal de la casa (médicos, auxiliares, cuidadoras) y los hermanos de su comunidad por tantos cuidados hechos con tanto cariño en esta última etapa de su vida, y a todos cuantos le habéis acompañado en los diversos momentos de su vida.
Que quede, en todos nosotros, su recuerdo con quien y por quien hoy damos gracias a Dios.
Que el Dios de la Vida acompañe nuestro caminar como lo hizo en toda su vida Por tanto, como nos has dejado: ¡Muchas gracias, Amaro!