¿Cómo nos debemos comprometer los Maristas a Sembrar Futuro?

La sociedad actual ha tenido una disminución en el índice de matrimonios, número de vocaciones, tasa de natalidad, paternidad y maternidad responsable, participación política, fidelidad y otros aspectos que tienen estrecha relación con la palabra, compromiso. Las generaciones pasadas suelen decir: “Ya nadie se compromete”, “Los jóvenes huyen a los compromisos” y en cierta forma es una realidad; el ritmo acelerado de la vida ha ocasionado la búsqueda del bienestar personal y el confort, lo que nos lleva a pretender vivir sin problemas; y para muchos comprometerse implica una vida llena de dificultades.

Los Maristas estamos comprometidos a sembrar futuro desde los distintos roles que ejercemos dentro de la comunidad y la sociedad. Sembrar futuro significa salir del egoísmo y mirar hacia nuestro alrededor con gratitud y caridad; comprometerse es tener sentido de responsabilidad, es luchar cada día por ser mejores, es defender sin miedo nuestros ideales, es ser luz en medio de un mundo que busca generar incertidumbre y desesperanza.

Los Maristas estamos conscientes del enorme reto que implica educar a las nuevas generaciones y buscamos sembrar futuro brindando ambientes seguros en los que cada uno pueda desarrollar sus talentos y mostrar sus capacidades. Nos comprometemos a despertar en los niños y jóvenes el amor al trabajo, el deseo de superación, las ganas de vivir y el anhelo de colaborar con los más necesitados.

Es indiscutible que el compromiso requiere hombres y mujeres convencidos consigo mismos y preocupados por crear un mundo mejor, personas llenas de vida que puedan contagiar a otros, personas que no teman expresar sus ideas, gente capaz de ser auténticas, personas tenaces que estén dispuestas a darlo todo, sin reservar nada. Si logramos promover en los estudiantes el amor al planeta, el cuido de la naturaleza, el respeto por la dignidad humana, la tolerancia con los que son diferentes a nosotros y la solidaridad con los más desprotegidos; el futuro se verá de forma más esperanzadora y cada uno podrá sentirse útil y valioso.  La invitación al compromiso es para todos, desde los más pequeños, es una oportunidad para ser empáticos, para no dormirse esperando que otro resuelva los problemas, para estar atentos a las necesidades de los demás y para cumplir la misión de Champagnat en este siglo XXI, dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar.

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